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Luna

Dedicado a Marta. Una amiga de verdad.

La claridad de la noche sin estrellas se derrama a través de la ventana. Es curioso. Uno puede escapar de casi cualquier cosa... menos de sus recuerdos. Tanto tiempo intentando olvidarla y ahora el blanco rostro de la luna ha vuelto a traer su imagen a mi memoria. Sus ojos grises. Su negro pelo... El alma se me crispa por el dolor del recuerdo.

Suena un concierto de violín de Bach. La hermosura de la música resuena con el dolor de la perdida y hace asomar las lagrimas a mis ojos. Desde aquella lejana noche en que hable con ella por ultima vez me he empeñado en negar su existencia. He intentado hasta olvidar su nombre. Pero esta noche el reflejo de la luna llena a vuelto a traerme el resplandor de su mirada. Y la música ha hecho aflorar en mi memoria el suave timbre de sus palabras...

Dialogan el violín y el oboe entre las tinieblas. La magia de Bach comulga con la magia de la oscuridad y me hacen anhelarla. ¿Podría unirme a ella?. Durante un momento el vértigo de la eternidad se asoma a mis ojos. Pero ¿que conseguiría con ello?. Aunque me convirtiese en lo que es tampoco podría tenerla. Un viento de siglos ha tallado su alma y yo a su lado no soy nada. Menos que polvo. Asomarse al abismo de sus ojos es como mirar cara a cara el rostro del tiempo. Y además ella esta empeñada en su propia búsqueda. Su propio amor la reclama...

Suavemente se extingue la música. La luz de la luna permanece recordándome que no puedo ir tras ella. No es solo el miedo a la oscuridad que representa. Nuestras vidas corren por cauces distintos. No puedo dejarlo todo por seguirla. En otro tiempo, quizás, lo habría hecho. Quizás. Ahora yo también soy viejo. O mas que viejo, estoy cansado. Solo quiero cerrar los ojos y dormir para siempre. Pero a su lado no podría volver a dormir jamás. Por tanto, guardo el recuerdo en mi alma dolorida. Lentamente, atesoro su esbelta silueta, su pelo. Sus ojos infinitos. Envuelto su sonrisa en los pliegues de mi memoria hasta que la muerte venga a borrarla. La muerte que a ella le esta negada...
 

© Cristóbal Pérez-Castejón Carpena Agosto 1999
 
 

 

© Cristóbal Pérez-Castejón Carpena  2003-2004 Ultima actualización 08-11-2004