El silencio en la sala de reuniones se podía cortar con un
cuchillo
-Esto cada vez va peor, dijo el comandante
Irritado, golpeo la mesa violentamente con la mano.
-Vinimos a este planeta para traer la civilización a un olvidado mundo feudal.
Escondimos la nave en un paraje inhabitable y nos dispusimos a llevar a cabo
nuestra tarea. ¿Y que hemos conseguido a cambio?
Su mirada recorrió la mesa
-Ahora todos los habitantes de este mundo se han levantado contra nosotros y
envían ejércitos para destruirnos. Las criaturas que creamos para defendernos
apenas pueden detenerlos. Y aunque tenemos un ejercito de robots voladores
escudriñando la superficie, no somos capaces de encontrar la llave del sistema
de autodestrucción que perdimos en aquella desgraciada escaramuza.
Preocupado, se volvió hacia la ventana.
-¿Puede explicarme alguien que demonios hacemos aquí?, dijo, mientras
contemplaba la desolada tierra de Mordor hundiéndose lentamente entre las
sombras...