Mas veloz que la luz
Zaragoza, Salduba 2001. Sabado 29 de Septiembre de 2001
Resulta muy complicado hablar de un tema como el viaje hiperluminico
en la ciencia ficción. En primer lugar, por su amplitud. En un genero
donde abundan los viajes interplanetarios e interestelares, la necesidad
de contar con un procedimiento para que dichos viajes tengan lugar durante
un breve segmendo de la vida de los protagonistas en lugar de necesitar
cinco generaciones para completarse es mas una necesidad que un lujo. En
segundo lugar, por su complejidad tecnica y teorica. El viaje hiperluminico
implica de lleno, en muchas ocasiones, conocer a fondo las sutilezas de
la teoría de la relatividad. Y lo cierto es que la sensacion de
desesperacion que esta teoría provoca en la mente muchos lectores
solo es comparable con la que puede producir las complejidades de la teoría
cuántica o las vueltas y revueltas de las mas rebuscadas paradojas
temporales. Pero en realidad lo mas difícil al hablar del viaje
hiperluminico es definir exactamente en que consiste el mismo. Como veremos
a lo largo de la conferencia se han propuesto medios de transporte en los
que el viajero se traslada instantaneamente desde el origen al destino.
Y sin embargo, para un observador externo pueden pasar centenares o millares
de años hasta que el proceso se completa. Lo que para el que esta
dentro de la nave es claramente un viaje a mayor velocidad que la luz,
para el que esta fuera de la misma no lo es.
Por otra parte, existe en el concepto del viaje hiperluminico una clara
componente literaria. Los desplazamientos entre los diferentes escenarios
en los que tiene lugar la acción son uno de los elementos fundamentales
de un gran número de novelas. Desde la mas remota antigüedad,
en muchas obras como el poema épico de Gilgamesh, la Odisea,
la busqueda del vellocino de oro etc, el viaje en si mismo se ha constituido
en parte indisoluble de la historia. En otros casos, en cambio, estos desplazamientos
suponen tan solo una transición entre dos escenarios diferentes.
Pero una transición que afecta al esquema temporal de la obra. Por
ejemplo, se cuenta que cuando ardio el templo de Artemisa en Efeso, una
de las siete maravillas de la antigüedad, la diosa no pudo hacer nada
por sofocar el incendio porque esa noche se encontraba en Macedonia asistiendo
al nacimiento de Alejandro Magno. Esta anécdota ilustra el hecho
que para desplazarse de un sitio a otro hace falta tiempo y que ni los
mismos dioses pueden escapar de esta axioma. La cantidad de tiempo que
es necesario perder en el desplazamiento depende solo, usualmente, de la
celeridad del método que usemos para desplazarnos. Así pues,
normalmente cuanto mas deprisa nos movamos, antes llegaremos a donde queremos
ir.
Los limites de nuestro universo
Esta ley era algo que se aplicaba casi al pie de la letra en los primeros
días de la ciencia ficción. El protagonista subia a su cohete
atomico y en un par de horas aparecía en Marte desfaciendo entuertos
con su pistola de rayos sin despeinarse apenas en el proceso. Si tenia
que ir mas lejos, con un cohete atomico mas potente estaba todo solucionado.
Sin embargo, conforme se iba buscando mas rigor científico en las
narraciones, la cosa comenzo a complicarse. En primer lugar, la increíble
magnitud de las distancias que aparecian en cualquier desplazamiento por
el universo era un escollo casi insalvable para la descripción de
un viaje interestelar realista. Viajar de la Tierra a la estrella mas cercana
supone un transito de decenas de billones de kilómetros. Los sistemas
de propulsion clásicos, los cohetes de cualquier tipo, se mostraban
incapaces de haberselas con esas distancias. Cualquier motor basado en
el principio de la acción y la reacción acaba por entrar
en lo que se conoce como la espiral del combustible: por muy eficiente
que sea el uso que se haga del mismo, para una distancia tan enorme hace
falta una enorme cantidad de combustible, que a su vez hace que la nave
sea mas grande y mas masiva, lo que implica mas combustible para moverla
etc.
Todo esto podría haberse solucionado con un oportuno deux ex
machina (la planta de energía de duridium siete capaz de propulsarte
de un lado a otro de la galaxia, o las naves sin inercia que pueden acelerar
en tiempo nulo) de no existir otro problema adicional: la velocidad de
un movil no puede incrementarse infinitamente. En efecto, la teoría
de la relatividad prevee que ningún objeto dotado de masa puede
moverse mas deprisa de lo que lo hace un rayo de luz en el vacio que se
mueva en su mismo sistema de coordenadas. La barrera de la velocidad de
la luz se convierte de este modo en un limite formidable al transito interestelar.
Debido a la misma, el viaje a la estrella mas cercana tiene una duración
mínima de cuatro años, mientras que estrellas mas alejadas
se encuentran a decadas o incluso a siglos de distancia. Logicamente, cuando
el protagonista de la obra tiene que viajar de la Tierra a Vega y se muere
de viejo a mitad de camino, el desarrollo de la trama se resiente notablemente.
Pero es que no acaban aquí los problemas. Conforme nos acercamos
a la velocidad de la luz, aparecen una serie de efectos secundarios sumamente
interesantes. Las comunicaciones mediante ondas electromagneticas o luz
se vuelven imposibles debido al corrimiento doppler de las mismas. La mas
infima particula que se cruce en el camino de la nave se transforma en
una mini bomba nuclear capaz de destruirla. Hay que proteger a la tripulación
contra el enorme nivel de radiación. Y lo que es mas importante,
los relojes de la nave comienzan a marchar mas despacio que en el mundo
exterior. Es lo que ilustra la celebre paradoja de los gemelos: si un gemelo
partiera a un viaje cuasi luminico y el otro permaneciera en la Tierra,
al volver el gemelo de la nave apenas habria envejecido mientras que el
otro seria un anciano decrepito. Ya no se trata por tanto de que el viaje
dure mucho, pues de hecho por este procedimiento se puede viajar incluso
hasta el final del universo (tal y como mostraba Poul Anderson en Tau
Cero) retrasando los relojes de la nave hasta el punto de que cada
año dentro la misma se transforme en millones de años en
el mundo exterior. Se trata de que al llegar al punto de destino todos
aquellos a los que conociamos habran muerto y el planeta estara tan cambiado
como para resultar irreconocible.
Galopando a lomos del taquion
Así pues, no se trata solo de solucionar los problemas técnicos
que presenta el intentar alcanzar una barrera inalcanzable, como es la
de la velocidad de la luz, sino también evitar los efectos relativistas
asociados a este proceso. En efecto, conforme avanzaba la ciencia y la
tecnología, se fueron proponiendo motores cada vez mas eficaces
para resolver algunos de los problemas que hemos comentado. Por ejemplo,
los motores de antimateria o las estatocolectoras podrian moverse a lo
largo de la galaxia a una respetable fracción de la velocidad de
la luz cargando su propio combustible o extrayendolo del espacio. Sin embargo,
y a pesar de su enorme eficiencia, ninguna de estas naves esta capacitada
para superar la velocidad de la luz, puesto que siguen propulsandose mediante
la emision de partículas que se mueven por debajo de ese limite.
Una primera aproximacion para solucionar ese problema vino de la mano de
los taquiones. Los taquiones (del griego Tacos, velocidad) son unas
partículas fundamentales que se postularon a finales de los sesenta
por Gerald Feinberg. Su existencia se basa en un curioso principio de simetria
que mucha gente ignora: la velocidad de la luz constiuye una barrera infranqueable
pero en cambio a nivel teorico nada impide que algo se mueva al otro lado
de la misma a mayor velocidad de la luz. El problema en este caso no seria
tanto viajar a cuatro veces la velocidad de la luz como el procedimiento
para conseguir acelerar hasta esa velocidad partiendo del reposo.
La teoría taquionica postula la existencia de tres tipos de partículas:
los tardiones, partículas con masa que no pueden alcanzar el limite
de la velocidad de la luz, los luxones, partículas sin masa, como
los fotones, que pueden viajar exactamente a la velocidad de la luz, y
los taquiones, partículas que pueden moverse a una velocidad superior
a la de la luz. La existencia de un universo taquionico resolveria de un
plumazo tanto el problema del viaje hiperluminico como los efectos relativistas
asociados al mismo.
Los taquiones tienen una serie de curiosas propiedades. Para empezar,
para ellos la velocidad de la luz es un limite inferior. Es decir, cuanto
menos energía tienen, mas deprisa se mueven. Esto plantea una interesante
paradoja. En efecto, otro lugar común bastante extendido es que
nada puede romper la barrera de la velocidad de la luz. Y esto es correcto...
en el vacio. En cambio en un medio material transparente en el que la velocidad
de la luz sea inferior a la del vacio, una particula con masa si puede
viajar por encima de esa barrera. En esas condiciones, si la particula
esta cargada emite un destello azulado que se conoce como radiación
de Cherenkov y que los aficionados al genero recordaran por ser el nombre
del misterioso impulsor hiperluminico que plantea Heinlein en su novela
Tropas
del Espacio. La radiación de Cherenkov es un fenómeno
bien conocido por ser relativamente corriente en los reactores nucleares,
y en cierto modo es equivalente a la explosión sonica que un objeto
produce al sobrepasar la barrera del sonido. Solo que lo que aquí
se rompe es la barrera de la velocidad de la luz, generandose un cono de
luz azulada a partir de la energía que la particula cargada emite
en forma de radiación electromagnetica para ajustar su energía
a la que corresponderia a su nueva velocidad maxima. Ahora bien, si los
taquiones hiperluminicos emitieran radiación de Cherenkov, ello
supondria que su energía disminuiria. Lo que a su vez implicaria
la existencia de unos taquiones transcendentes, sin energía, que
se moverian a una velocidad prácticamente infinita.
A día de hoy, no existe ninguna evidencia sobre la existencia
del taquion. No se han detectado los tipicos destellos de radiación
Cherenkov que deberian estar asociados a los mismos. No se ha resuelto
el problema de su masa imaginaria, derivada de la aplicación de
las ecuaciones relativistas, aunque determinadas experimentos sin confirmar
sobre la masa residual de los neutrinos parece indicar que tal cosa podría
ser posible. Y, sobre todo, siguen sin resolverse las violaciones al principio
de la causalidad que implicaria su existencia y que determinarian que de
hecho los taquiones se movieran hacia atrás en el tiempo. A pesar
de estos inconvenientes, sus interesantes posibilidades no han sido ignoradas
por el genero. Por ejemplo, Joe Haldeman utiliza cohetes taquionicos en
su celebre obra La guerra Interminable. Aun cuando por problemas
energéticos no pueden superar la velocidad de la luz, la eficiencia
de estos impulsores seria mucho mayor que la de cualquier otro sistema
conocido. En la misma novela también se sugiere el empleo de un
haz de taquiones como arma. En efecto, si el taquion adquiere mas y mas
energía conforme decelera, un rayo de taquiones contiene un increíble
poder destructivo: imposible de detectar y con un tiempo de trayecto nulo,
el impacto llevaria asociado una enorme liberacion de energia debida a
la deceleración del haz. También se ha propuesto la utilización
de los taquiones como sistema de transporte hiperluminico. Grengory Benford,
en Sudario de Estrellas postula que el estado taquionico no corresponde
en realidad a un tipo especial de partículas, sino que es un estado
mas de la materia que cualquier particula puede adoptar. De este modo,
si se pudiera inducir simultáneamente a todos los atomos de una
nave a adoptar el estado taquionico (preferiblemente un estado taquionico
trascendente, de velocidad infinita) , dicha nave podría desplazarse
entre dos puntos cualesquiera del universo tardionico en un tiempo prácticamente
nulo y sin ser afectada por consideraciones relativistas. Un proceso semejante
es utilizado por Bob Shaw en El palacio de la eternidad para desplazar
a sus naves por toda la galaxia.
Benford también propone la utilización del taquion como
sistema de comunicación en su celebre novela Cronopaisaje,
donde un haz de estas partículas procedentes del futuro informa
a los investigadores de una terrible tragedia que aguarda en el futuro
de la humanidad. En Endymion, de Dan Simmons, tambien se utilizan
estrechos haces taquionicos como sistema de comunicaciones hiperluminicas
para mantener el contacto entre las dispersas flotas del imperio de Pax
Teleportacion: Saltando entre las estrellas
La utilización de un haz de taquiones como sistema de comunicaciones
ofrece unas perspectivas interesantes cuando se aplica al problema de transportar
masa a velocidades luminicas. En El mundo al final del tiempo de
Frederick Pohl, se nos habla de la existencia de unas entidades de plasma
que moran en el interior del núcleo de las estrellas. Dichas entidades
gastan su tiempo en un entretenimiento muy divertido: enviar haces de gravitones
hacia estrellas donde suponen residen semejantes suyos para hacerlas implosionar
y convertirlas en novas. Eso determina que tengan que desplazarse a menudo
entre diferentes estrellas para evitar tan molesto ejercicio de tiro al
blanco. Para ello, lo que hacen es "codificarse" utilizando un haz de taquiones
rapidos de baja energía y transportarse de este modo en forma de
informacion en direccion al destino final de su viaje.
Este procedimiento recuerda mucho a lo que normalmente se conoce como
teleportacion. La teleportacion se basa en un hecho bien conocido: la materia
no puede viajar a la velocidad de la luz, pero la informacion si. Por tanto,
si queremos trasladar un objeto desde el punto A al punto B, un procedimiento
puede consistir en descomponer ese objeto en los átomos individuales
que lo integran y enviar a la estación de destino la informacion
sobre la posición y el tipo de cada uno de esos átomos. Con
esa informacion, en el destino se procede a reconstruir el objeto transmitido
a partir de las instrucciones reflejadas en el mensaje como si de un mecano
se tratase.
Son muchas las novelas y series en las que se usan regularmente los
teleportadores. La mas emblematica, sin duda, es la serie de Star Trek,
donde los teleportadores han asumido el papel de sistema de transporte
de corto alcance para desplazar personal entre naves y hacia la superficie
planetaria sin necesidad de usar lanzaderas convencionales. Larry Niven
también usa teleportadores en su celebre novela Mundo anillo,
donde el protagonista lleva a cabo una curiosa vuelta a la Tierra usando
las cabinas locales de teleportacion en un viaje que resulta imposible
a menos que nuestro planeta gire en sentido contrario al que realmente
lo hace.
En otras ocasiones, los teleportadores forman parte integrante de un
sistema de transporte y comunicaciones de largo alcance. Por ejemplo, en
Hyperion,
de Dan Simmons, los teleyectores forman una red que conecta todos los mundos
colonizados y permite el libre desplazamiento de personas y mercancias
entre los mismos. Los teleyectores de Simmons están gobernados por
el Tecnonucleo, un conjunto de inteligencias artificiales que aportan a
potencia de calculo que un proceso de teleportacion precisa al tiempo,
pero no precisamente de un modo altruista. En la novela de Charles Sheffield
La
caza del Nimrod, el Enlace Mattin es utilizado por la humanidad para
expandirse a través de la galaxia hasta conseguir explorar una burbuja
de unos cincuenta años luz en torno a la Tierra. Para ello siguen
una estrategia sencilla pero eficaz: envian naves subluminicas dotadas
de receptores de Enlace Mattin en todas direcciones, de modo que cuando
dichas naves llegan a un sistema solar que puede resultar interesante a
efectos de colonización o de comercio, se establece una conexión
con la base original y se añade un nuevo nodo, definido por sus
coordenadas, a la red de teleportadores existentes. A partir de ese momento
es posible la transmision instantanea de materia e informacion hacia el
nuevo mundo contactado. El mismo esquema de expansion a base de naves subluminicas
para la creacion de estaciones de teleportacion luminicas o superluminicas
aparece en una de las obras mas celebres del genero, la conocida Estación
de Transito, de Clifford D. Simak, en la que se nos narran las experiencias
de Enoch Wallace, guardian de una de esas estaciones en una Tierra que
desconoce su existencia
La teleportacion no es un proceso exento de inconvenientes. El primero
es, sin duda, el principio de incertidumbre de Heisenberg. Heisenberg demostró
que es imposible conocer al mismo tiempo la posición y la cantidad
de movimiento de una partícula a nivel cuántico: se podría
conocer una o la otra, pero nunca las dos. Esto significaba que si se escaneasen
todos los átomos que forman parte de nuestro cuerpo existiría
una clara imprecisión, y el resultado de dicho escaneo no se correspondería
al cuerpo que había sido originalmente explorado. Otro factor a
tener en cuenta es la energía de desmaterialización. Nosotros
mantenemos una existencia física tangible porque existe una energía
que une nuestros átomos. Evidentemente si queremos desmaterializar
algo tendremos que eliminar esa energía, para poder ir recogiendo
cada átomo y determinar sus caracteristicas. Pero resulta que la
energía de desmaterialización asociada a un cuerpo humano
seria la asociada a una explosión atómica de un megatón
de potencia, algo ciertamente a tener en cuenta al operar la maquina. Tampoco
es despreciable el volumen de información asociado a está
operación. En efecto, la determinación de la posición,
la velocidad, el estádo y el tipo de cada uno de los átomos
que forman parte de nuestro cuerpo, equivaldría a unos 10^28 bits
de información, una cantidad de datos astronómica, sin duda.
Pero lo mas curioso es la existencia de una serie de problemas morales
de muy difícil solución. Si el proceso de escaneado no destruye
automaticamente el original, en un momento existiran dos copias identicas
del objeto transportado, una en el origen y otra en el punto de destino.
Y si bien el transporte de objetos inanimados no tendria mayores dificultades,
cuando son personas lo que se transporta las preguntas se multiplican.
¿No seria un asesinato la desmaterializacion del original en la
estación de origen?. ¿Qué sucede si el original no
es destruido y se produce una duplicacion?. ¿Se puede reconstruir
la mente del que se transporta simplemente apilando los átomos originales
en las posiciones correctas que ocupaban?. En "Piensa como un dinosaurio"
de James Patrick Kelly se hace un estremecedor analisis de algunas de estas
implicaciones sobre el teletransporte de seres humanos cuando en una de
estas maquinas se produce un fallo mecanico y el original no resulta destruido
durante el proceso de transporte.
En contra de lo que pudiera pensarse, la teleportacion es un proceso
completamente al alcance de nuestra tecnologia. En 1993 un equipo de investigación
consiguió teleportar fotones utilizando una característica
fundamental de la mecánica cuántica: el entrelazamiento.
El entrelazamiento es una propiedad que exhiben determinadas partículas
a nivel cuantico en virtud de la cual lo que sucede a una de ellas le sucede
automaticamente a la otra. Y lo que es mas importante, la transferencia
de informacion entre ambas es instantanea. El entrelazamiento fue presentado
en 1935 por Einstein Rosen y Podolski como parte de un experimento mental
destinado a demostrar que la teoría cuántica estaba incompleta
y no funcionaba adecuadamente. Sin embargo, posteriormente parece haberse
demostrado que la fantasmal transferencia de informacion que tanto molestaba
a Einstein tiene lugar realmente.
¿Cómo puede utilizarse el entrelazamiento cuántico
para producir un mecanismo de teleportación?. Para llevar a cabo
la teleportación cuántica, primeramente se crean un par de
fotones ERP. Nosotros sabemos que de acuerdo con la propiedad de entrelazamiento
que tienen, lo que le sucede a un fotón le sucederá automáticamente
al otro. El problema es que de acuerdo con el principio de incertidumbre
nosotros no podemos mirar en qué estádo se encuentra el fotón,
porque en el mismo momento en que lo hagamos lo destruiremos. Esto es precisamente
lo que impide usar estos curiosos pares ERP como sistema de comunicaciones
instantaneo. ¿Cómo podemos solucionar este problema? Supongamos
que queremos transportar un determinado fotón, y que disponemos
para ello de dos fotones entrelazados que pueden estár tranquilamente
situados en extremos diferentes de la galaxia. El truco de la teleportación
consiste en combinar el foton a transportar con uno de los pares ERP, el
situado en la estación de origen, y a continuacion medir la polarización
relativa de ambos fotones. ¿Qué significa esto? Con está
estrategia no estámos haciendo una medida absoluta, sino indirecta
de las propiedades del fotón, con lo cual no estámos vulnerando
el principio de incertidumbre de Heisenberg. Está medida es lo que
se conoce como "estado de Bell" y la información de la misma se
transmite al punto de destino por métodos convencionales, como pueda
ser una señal de radio. ¿Cuál es el paso siguiente?.
La alteración derivada de la combinación del fotón
que queremos transportar con el extremo del par ERP que tenemos en el origen
se ha transmitido instantáneamente desde el mismo hasta el punto
de destino. Sin embargo, el operador que se encuentra en el punto de destino
no sabe lo que ha sucedido, porque no tiene modo de saber cual es el estádo
de Bell asociado a esa alteración. Cuando llega la información
de la medida del estádo relativo de ambos fotones por el canal convencional,
el señor que está en la estación de destino puede
aplicar la transformación correspondiente para obtener un fotón
que tenga exactamente las mismas características del que utilizamos
en el punto de origen... con lo que la teleportación del fotón
ha concluido.
Aun cuando pueda parecer que con este proceso solo se transporta una
propiedad del foton, como es la polarizacion, en la practica lo que se
están transfiriendo son todas las características del fotón
de origen, de modo que lo que obtenemos como salida en el punto remoto
es una copia idéntica del mismo. Esto es debido a que tiene las
mismas propiedades y la misma función de estádo: a nivel
cuántico, no hay manera de distinguir el fotón que entró
del fotón que salió.
La teleportación cuántica a nivel fotónico es un
hecho. A día de hoy, existen muchos laboratorios en el mundo donde
han conseguido la teleportación de fotones de un sitio a otro a
una distancia arbitrariamente grande. Existe así mismo un laboratorio
francés que ha conseguido entrelazar cuánticamente átomos,
con lo cual podemos considerar que la teleportación de los mismos
se encuentra ya casi a la vuelta de la esquina. No es descabellado prever
que la teleportación de moléculas más o menos complejas
pueda tener lugar dentro de los próximos 10 años. Lo que
pueda venir después de este hito, es algo que lógicamente
no conocemos...
Se ha demostrado que la teleportación cuántica implica
automáticamente la destrucción del fotón que se introduce
en el teleportador. Es decir, no existe lo que se denomina la clonación
cuántica, que nos serviría para vulnerar el principio de
incertidumbre. Sin embargo, tampoco es un proceso exento de problemas Uno
de los más importantes es lo que se conoce como decoherencia. La
decoherencia es la perturbación de la fuente de origen debido a
cualquier tipo de actuación externa, por ejemplo, la radiación
térmica procedente de la cámara en la cual tiene lugar la
experiencia. Este fenómeno puede alterar el estádo cuántico
de los pares ERP y hacer que la teleportación no tenga lugar. De
hecho, el porcentaje más alto de teleportación que se ha
conseguido a día de hoy está en un 80% de los casos lo que
esta bien para el laboratorio, pero es inaceptable para una aplicacion
real. La decoherencia es un problema importante, cuya magnitud crece conforme
aumenta el número de átomos que queremos transportar a través
de este procedimiento, y que puede constituir un obstáculo casi
insalvable para la teleportacion de grandes objetos macroscopicos
Atravesando paredes
En la celebre obra de Alfred Bester Las estrellas mi destino
se nos presenta un tipo bastante curioso de teleportacion: el jaunteo.
El jaunteo no tiene en principio los problemas asociados a la desmaterializacion
del original, ni a la duplicacion del mismo, ni siquiera los derivados
del almacenamiento de la ingente cantidad de informacion asociada a una
teleportacion normal. Y esto es así porque el jaunteo es un proceso
mental, una capacidad latente de la mente del protagonista que el mismo
descubre accidentalmente cuando esta a punto de morir en una nave espacial
abandonada. Podría pensarse que el jaunteo carece de todo tipo de
base científica. Sin embargo, el comportamiento del individuo que
jauntea recuerda mucho a un proceso cuantico que tiene una aplicacion cotidiana
en nuestras vidas: el llamado efecto túnel. Para entender el efecto
túnel, tenemos que tener en cuenta que a nivel cuantico las partículas
están descritas por lo que se conoce como función de estado.
Su posición no esta determinada univocamente. Antes al contrario,
existe una cierta distribución de probabilidad de encontrarlo en
torno a la posición "real" que ocupa. La idea de la función
de onda entendida como distribución espacial de probabilidad tiene
unas implicaciones desconcertantes. Por ejemplo, supone que cualquier partícula
en realidad puede ocupar en un momento dado cualquier punto del espacio:
simplemente será más fácil encontrarla en unos puntos
que en otros. De este modo, si creamos un haz de fotones y en mitad de
su camino situamos una barrera (por ejemplo, un espejo), la mayor parte
de los mismos resultarán reflejados. Pero unos cuantos atravesarán
el espejo como si éste no existiera; simplemente, su función
de onda establece que tienen una posibilidad de existir al otro lado de
la barrera y, cuando el experimento se repite el número suficiente
de veces, al final acaban atravesando el obstáculo impunemente.
Es lo que se conoce como efecto túnel.
El efecto túnel es algo bastante corriente en electronica, y
con muchas aplicaciones en el mundo real. Sin embargo plantea una serie
de preguntas inquietantes. Por ejemplo, ¿cuál es la velocidad
de una partícula dentro del túnel? En un sencillo experimento,
se utiliza un espejo especial que divide cada fotón que entra en
dos fotones con la mitad de la energía del original. Ambos fotones
recorren la misma distancia hasta llegar a un detector. Cuando no hay obstáculos,
los dos llegan a su destino simultáneamente. Sin embargo, cuando
se sitúa un espejo en una de las trayectorias se ha demostrado que
los fotones que lo atraviesan llegan antes que los que recorren el otro
camino: de hecho, se ha medido una velocidad 1'7 veces mayor que la de
la luz en esa trayectoria. ¿Cómo es posible? La explicación
viene de nuevo derivada de la descripción del fotón a través
de su función de onda. Dicha función tiene una forma acampanada
típica. Pues bien, en el caso de los fotones que viajan a través
del espejo esa función es mucho más pequeña que la
de los fotones que recorren el camino normal (si el espejo refleja el 99%
de las partículas incidentes, la distribución de probabilidad
de las que lo atraviesan será de un 1% de la original). Debido a
esto, el punto de máxima probabilidad de la partícula "llega"
antes al detector que el punto de máxima probabilidad de un fotón
normal. Pero el principio de la onda, en cambio, aparece al mismo tiempo
que el de la onda normal, por lo que en la práctica no se rompe
la barrera de la velocidad de la luz ni existen violaciones de la causalidad
en el proceso.
El efecto túnel no es estrictamente hablando un mecanismo de
transporte hiperluminico. Aun cuando la transferencia del objeto desde
el origen al destino es instantanea, por cuanto la función de onda
que le describe ya contempla que el objeto esta realmente alli, la onda
de probabilidad debe de propagarse hasta el punto de destino a la velocidad
de la luz. Para los que están en el interior de la nave el tiempo
de transito es nulo. Para un observador externo, sin embargo, equivale
al desplazamiento a velocidad luminica del objeto hasta dicho punto de
destino. Esto queda perfectamente reflejado en Hijos de la Eternidad,
de Aguilera y Redal, donde las naves colmeneras son las unicas del universo
del cumulo globular de Akasa Puspa con capacidad de salto intergalactico
utilizando precisamente el efecto túnel macroscopico, que consiste
simplemente en desplazar por efecto túnel todas las partículas
que forman parte integrante de una nave hasta el punto de destino de la
misma al tiempo que se incrementan arbitrariamente la posibilidad de ocupar
dicho punto. En su obra Cuarentena, Greg Egan también nos
presenta un personaje que es capaz de desplazarse atravesando paredes por
medio del efecto túnel, al ser capaz de colapsar selectivamente
las diferentes soluciones de su ecuación de onda a fin de elegir
solamente aquellas que le resultaban favorables a sus deseos. En este caso,
aquellas que establecian que el personaje en cuestion se encontraba, en
un momento dado, al otro lado de la pared que queria atravesar.
El gato con botas
En un cuento infantil bien conocido por todos, "El gato con botas",
se presenta una curiosa estrategia para resolver el problema de una velocidad
de desplazamiento arbitrariamente alta. El protagonista, un osado gato
muy inteligente, utiliza unas botas magicas que le permiten recorrer siete
leguas en cada paso. En las imágenes que normalmente se nos ofrecen
de este hecho suele verse a un enorme gato sonriente caminando a enormes
zancadas sobre un paisaje que parece haberse empequeñecido bajo
sus pies. Curiosamente, este procedimiento podría utilizarse en
la vida real para el viaje hiperluminico sin mas de alterar un poco los
términos y teniendo en cuenta un fenómeno sumamente importante:
que el espacio tiempo que nos rodea puede ser deformado.
El universo, en contra de lo que nuestros sentidos parezcan indicar,
no es plano, sino curvo. Por ejemplo, un haz de luz procedente de una estrella
remota que pase cerca de un sol, vera su trayectoria alterada por la deformacion
que la masa de ese sol introduce en el espacio tiempo. Ahora bien, eso
significa que si seguimos la trayectoria de otro rayo de luz procedente
del mismo sol pero que no sea vea afectado por dicha perturbacion, el mismo
llegara antes a su destino que el que atraviesa el pozo de gravedad de
la estrella perturbadora. Ninguno de los dos rayos ha superado en ningún
momento la velocidad de la luz, pero la existencia de atajos hace que uno
de ellos se mueva aparentemente mas deprisa que el otro. Que es, después
de todo, lo que cualquier sistema de hipervelocidad pretende
El universo incluso ha puesto a nuestra disposicion una poderosa herramienta
con la que producir deformaciones en su estructura: la masa. Las observaciones
astronomicas nos han dejado un buen cumulo de ejemplos de lentes gravitatorias,
imágenes dobladas e incluso cuadruplicadas de lejanos cuasares cuya
luz ve alterada su trayectoria al pasar cerca de un objeto muy masivo.
Ahora bien, para producir un efecto que nos resultase optimo a nuestros
propositos, necesitariariamos con una masa inconmesurable. Por ejemplo,
un agujero negro.
Un agujero negro es el resultado del final del ciclo vital de una estrella
de mas de tres veces la masa del sol. En su agonia final, las reacciones
nucleares del núcleo ya no pueden contener la gravedad que tiende
a desplomar a la estrella hacia su interior. En un momento dado el núcleo
se colapsa, produciendo una onda de rebote que expulsa el resto de materia
de la estrella hacia el exterior, en una típica explosión
de supernova. En el núcleo colapsado, la gravedad se hace tan intensa
que pronto la velocidad de escape del mismo supera a la velocidad de la
luz: es lo que se conoce como un agujero negro. A partir de una determinada
distancia al mismo, conocida como horizonte de sucesos, nada puede escapaz
a su voraz apetito.
En un agujero negro la totalidad de la masa de la estrella se concentra
en un solo punto, en una singularidad. Se ha especulado con que esta singularidad
puede producir un desgarron en la estructura del continuo espacio tiempo
que podría aprovecharse para viajar a zonas remotas, o que incluso
que permitirá el viaje por el tiempo. Por ejemplo, en el relato
"Houston, Houston, ¿me recibe?", de James Tiptree Jr una nave espacial
en misión circunsolar es catapultada al futuro al caer en un desgarron
espaciotemporal producido por un racimo de microagujeros negros que interactuan
con la corona solar. Los astronautas llegan a un mundo futuro poblado exclusivamente
por mujeres. Pero lo que parecia un paraíso pronto se convierte
en una horrible pesadilla. En Esfera, de Michael Crichton, una nave
de exploracion terrestre atraviesa las inmediaciones de un agujero negro,
viajando hacia atrás en el tiempo... y volviendo a la Tierra del
pasado llevando consigo a un polizon indeseado. Y en La guerra interminable,
de
Joe Haldeman, se postula que las diferentes singularidades del universo
están interconectadas entre si formando una red. El mecanismo de
viaje interestelar es el salto colapsar, que consiste basicamente en zambullirse
en la deformacion espacio temporal generada por un agujero negro para recorrer
instantaneamente (al menos desde el punto de vista del que esta dentro
de la nave) una enorme distancia en años luz hasta el colapsar que
actua como punto de salida del salto. Esta solución ya fue planteada
en en 19l6 por el físico alemán Karl Schwarzschild que descubrió
casualmente que las ecuaciones de Einstein sobre el campo de gravedad permitían,
al menos desde un punto de vista matematico, describir dos agujeros negro
unidos en regiones espacio temporales distintas.
La descripción que hace Haldeman de sus colapsares es muy significativa
de los peligros que acechan en este tipo de viajes. Para empezar, no puede
utilizarse cualquier tipo de agujero negro, sino solamente un agujero negro
en rotación. En efecto, nada puede escapar del horizonte de sucesos
de un agujero negro convencional. Pero cuando el mismo rota, su gravedad
es tan intensa que arrastra al espacio a su alrededor. Ese torbellino se
conoce como ergosfera y puede ser atravesado entrando por su zona polar,
debido a que como consecuencia del giro la singularidad tiene una peculiar
geometria en forma de anillo que permite volar evitandola. En segundo lugar,
los agujeros negros no son demasiado faciles de encontrar. De hecho, a
día de hoy se tienen muchos candidatos a agujero negro en los catalogos
estelares, pero ninguno plenamente confirmado. Detectar algo de lo que
no escapa ni la luz es bastante complicado y solo puede llevarse a cabo
por métodos indirectos. Por ultimo, el sistema en el que esta presente
el agujero debe estar relativamente exento de masa. En efecto, el polvo
y la materia interestelar tienden a arremolinarse en torno a un agujero
negro formando lo que se conoce como un disco de acrecion, en el que la
materia se mueve cada vez mas y mas deprisa hasta alcanzar casi el limite
de la velocidad de la luz. Debido a ello acaba por constituir un plasma
extraordinariamente caliente que emite intensisimos chorros de rayos X,
algo muy espectacular pero bastante nocivo cuando lo que se pretende es
volar a través de los mismos.
Factor Warp
Aunque no es de extrañar que aunque algunas razas, como los Hechees
de Portico, sientan cierta debilidad por este tipo de fenomenos,
los agujeros negros como medio de transporte no son demasiado populares.
Lo ideal seria poder conectar y desconectar un inmenso campo gravitatorio
para recrear la deformacion del espacio tiempo como se hace en la pelicula
Event
Horizon, donde una nave de este tipo establece una peculiar conexión
con otro plano de la realidad. Pero en general, las gravedades elevadas
son peligrosas y dificiles de manejar. La famosa serie de Star Trek
planteo una interesante alternativa para evitar estos problemas al utilizar
el llamado motor de curvatura como mecanismo de propulsion interestelar.
Según la física del universo de la serie, el continuo espaciotemporal
está formado por espacio y subespacio, que forman un todo solidario,
en el que a cada punto del espacio le corresponde un homólogo en
el subespacio. El subespacio tiene una serie de propiedades ciertamente
interesantes, la más importante de las cuales es que dentro del
mismo, la luz no tiene aparentemente un límite mensurable. Para
desplazarse por encima de la velocidad de la luz, las naves crean una burbuja
de espacio normal rodeada de subespacio. Como en realidad la nave está
todavía rodeada de espacio normal, y dentro de su burbuja se mueve
a una velocidad muchísimo menor que la de la luz, no existen efectos
relativistas: las naves pueden desplazarse a velocidades arbitrariamente
altas, pero los relojes corren a la misma velocidad dentro que fuera.
Los campos subespaciales constituyen la espina dorsal de muchas de las
tecnologías del universo de Star Trek, donde los mismos se han convertido
en una especie de varita mágica capaz de solucionarlo todo. El único
problema es que desde la perspectiva de la física tal y como la
conocemos hoy en día, este tipo de de campo no existe. Sin embargo
el tiempo ha venido a dar la razón en cierto modo a los guionistas
de Star Trek. En 1994, Miguel Alcubierre, entonces en la universidad de
Gales en Cardiff, descubrió una solución de las ecuaciones
de Einstein que permitía que una nave se desplazase entre dos puntos
cualesquiera del espacio en un tiempo arbitrariamente bajo. En suma, que
la propulsión a distorsión a velocidades hiperlumínicas
era una posibilidad al menos teoricamente concebible.
El punto basico de la formulacion de Alcubierre es que la teoría
de la relatividad solo afirma que es imposible viajar más rápido
que un rayo de luz que siga nuestra misma trayectoria. Pero puesto que
estámos inmersos en un espacio tiempo curvo, existe la posibilidad
de viajar más rápido que la luz simplemente deformando el
espacio, de modo que la distancia que nos separa al punto de destino se
haga más corta, y la distancia hasta el origen se alargue. El ejemplo
mas sencillo para entender como funciona la propulsion a distorsion es
suponer que el universo es una enorme alfombra. Podemos cruzarla paso a
paso... o podemos tirar del extremo hacia nosotros, arrugandola, y cruzarla
de una única zancada. Según el modelo propuesto por Alcubierre,
la nave estáría rodeada por una burbuja de distorsión
(según el mismo esquema seguido por Star Trek), dentro de la cual,
un volumen de espacio normal se vería rodeado por una región
del espacio que se contraería delante de el, y otra región
que se expandiría para compensar esa contracción en su estela..
Más tarde, Krasnikov demostró que la creación de esa
burbuja no podría llevarse a cabo dentro de la propia nave, sino
desde un dispositivo externo, con lo que el viaje MRL correspondería
más bien a la creación de un metro superlumínico:
una nave sublumínica iría abriendo el túnel, que podría
ser posteriormente recorrido por naves que se moviesen a través
de la distorsión creada.
Como en el caso de la teleportacion cuántica, las consecuencias
del trabajo de Alcubierre son impresionante. De repente, ya no solo es
posible el viaje hiperlumínico. También podría concebirse
fácilmente un campo deflector, simplemente deformando el espacio
en torno a la nave de modo que cualquier objeto que impactase contra ese
campo se vería "desviado" por la curvatura y expelido fuera de nuestra
trayectoria. Clarke utiliza magistralmente este sistema defensivo en su
divertido relato "Superioridad". Incluso los dispositivos de ocultación
e invisibilidad son perfectamente concebibles: solamente sería necesario
crear un equivalente de la lente gravitatoria de la que hablamos más
arriba de modo que la luz fluyese en torno a la nave, haciéndola
invisible para un observador externo situado a cierta distancia.
El motor de distorsion parece un mecanismo idilico para solventar las
dificultades del viaje interestelar. Sin embargo, existe una "pequeña"
dificultad: las soluciones de Alcubierre implican el empleo de energía
negativa. Es logico: intuitivamente, si queremos arrugar la alfombra delante
de nosotros, en cierto modo es preciso utilizar gravedad negativa que atraiga
esa alfombra para conseguirlo. El problema es que hasta hace poco, la energía
negativa era una entelequia tan espectacular como los campos subespaciales.
Sin embargo, se ha descubierto que, al menos a nivel cuántico, la
energía negativa si existe. En efecto, debido al principio de incertidumbre
de Heisemberg el vacío espacial no está en realidad tan vacío,
sino sometido a una especie de burbujeo de partículas de vida efímera.
Tan efímera, en realidad, que no somos capaces de percibirlas. Además,
resulta imposible separar los pulsos de energía negativa de los
pulsos de energía positiva que los compensan: los mecanismos cuanticos
se encargan de ello
Con estás limitaciones, parece como si la existencia de energía
negativa tampoco fuera a servirnos para gran cosa. Pero no todo está
perdido. En efecto, mediante el llamado "efecto Casimir" es posible confinar
la energía negativa dentro del volumen formado por dos placas extraordinariamente
próximas. Se puede demostrar que la densidad de potencia de energía
negativa que se puede conseguir con un dispositivo de este tipo depende
de la cuarta potencia de la separación entre las placas. Sin embargo,
esto implicaría que una densidad de energía muy alta precisaría
de una separación entre las placas reducidísima... lo que
hoy por hoy no resulta nada fácil de conseguir. El problema es que
para la creación de una burbuja de distorsión en torno a
una nave de 200 metros de largo se precisaría del empleo de un volumen
de energía igual al generado por diez mil millones de estrellas
en un año. Es evidente que aunque teóricamente posible, aún
falta algún tiempo para que veamos una nave propulsada por un motor
de curvatura recorriendo las estrellas...
Espuma cuántica
La energía negativa que permitiria la fabricación de motores
de curvatura también podría utilizarse como base para otro
popular artefacto hiperluminico: los agujeros de gusano. Se dice que el
origen de los mismos estuvo en una pregunta que formulo Carl Sagan a Kip
Thorne, fisico teorico, mientras buscaba un sistema de propulsion hiperluminica
eficaz para su novela Contact. Thorne desarrollo parte de la teoría
necesaria para explicar la existencia de estos artefactos y como podrian
funcionar como un eficaz atajo hiperluminico para moverse por la galaxia.
Basicamente, un agujero de gusano en una solución de las ecuaciones
relativistas que permiten establecer puentes entre dos regiones arbitrariamente
remotas del espacio. Volviendo al modelo de la lamina de goma al que haciamos
alusion antes, supongamos que el universo tuviera la forma de una pelota
de playa. Si pintaramos dos puntos sobre la superficie de la esfera, un
motor de distorsion disminuiria la distancia entre los mismos aplanando
por ejemplo la curvatura de la esfera o creando una arruga sobre la superficie
para acercar el destino al origen. En cambio, un agujero de gusano seria
el equivalente de perforar sendos agujeros sobre la superficie de la esfera
y hacer pasar un tubo por uno de ellos que saliera por el otro extremo.
Evidentemente, el camino sobre la superficie de la esfera seria mucho mas
largo que por el tubo que conectaria en línea recta el origen y
el destino de nuestro viaje.
Hasta cierto punto, los agujeros de gusano parecen ser algo relativamente
corriente en nuestro universo. En efecto, las fluctuaciones a las que nos
referimos antes dan lugar a que se estén produciendo constantemente
agujeros de gusano a nivel cuantico a nuestro alrededor. Estos agujeros
tendrían un diámetro diminuto, del orden de billones de veces
mas pequeños que un núcleo atomico, y determinarian que a
esta escala el entramado del espacio formase una complicada estructura
que es lo que se conoce como espuma espaciotemporal. Sin embargo estos
agujeros cuanticos presentan dos graves problemas como sistema de transporte:
su tamaño, y su estabilidad, pues están formandose y destruyendose
constantemente. Intentar viajar a través de una puerta tan diminuta
y que además se puede cerrar súbitamente sobre el viajero,
no es una experiencia precisamente recomendable. Es en estos aspectos en
los que la energía negativa podría venir de nuevo en nuestra
ayuda. En efecto, una densidad de energía negativa podría
permitirnos construir materia exotica dotada de una fuerza de gravedad
repulsiva, que es exactamente lo que se necesita para estabilizar tanto
en amplitud como en duración al agujero de gusano y convertirlo
en algo operativo al uso
La sencillez del concepto del agujero de gusano le han hecho extraordinariamente
popular en el genero, donde se nos han ofrecido diferntes interpretaciones
de este concepto. Por ejemplo, en la serie Deep Space 9, ambientada
en el universo de Star Trek, existe el agujero de gusano de Bajor, una
enorme estructura permanente que conecta dos cuadrantes diferentes de la
galaxia y que fue creada y es mantenida operativa por una misteriosa raza
que vive en su interior.
En otros casos, el agujero de gusano es recreado por un artefacto de
propiedades mas o menos exoticas. Por ejemplo, en Contact, de Carl
Sagan, se postula que una civilizacion extraterrestre nos suministra los
planos para construir un compleja maquina que permite crear un agujero
de gusano que conecta nuestro planeta con el suyo a fin de facilitar el
contacto entre nuestras civilizaciones. En Endymion, de Dan Simmons,
se propone una interesante variante de agujero de gusano. En efecto, a
partir del impulsor Hawkings estandard, al parecer una veriante de motor
de distorsion, las naves de la clase Arcangel están dotadas
de un dispositivo capaz de perforar el espacio tiempo y realizar el viaje
interestelar a unas velocidades muchísimo mayores que una nave convencional.
Lamentablemente, la aplicación de este método produce la
desintegracion de la tripulación humana en el proceso, lo cual tampoco
tiene demasiada importancia en cuanto que esas naves solo pueden ser tripuladas
por cristianos de Pax, dotados de los ubicuos cruciformes que garantizan
su resureccion en el punto de destino.
En "Un vacio insondable", de Aguilera y Redal, se plantea un interesante
mecanismo para estabilizar un agujero de gusano: ambos extremos del mismo
están anclados a una estructura de materia ultra densa en rotación.
Además, se hace uso de una curiosa propiedad de los agujeros de
gusano. En efecto, si uno de los extremos del agujero se lanza a una velocidad
proxima a la de la luz respecto al otro, dicho extremo presentara los tipicos
efectos relativistas como los asociados a la paradoja de los gemelos. En
cambio, cualquiera que viaje por el interior del túnel no sufrira
dichos efectos, por lo que el agujero de gusano se convierte en una eficacisima
maquina del tiempo, desde la que se puede viajar al pasado y volver sin
mayores problemas.
En "Una odisea espacial, 2001", el punto de entrada al agujero de gusano
que transporta a Bowman a una instalacion situada en órbita de una
lejana estrella es un misterioso monolito negro situado en órbita
de Jupiter. Esta novela ilustra perfectamente el concepto de "puerta estelar",
un dispositivo situado en una posición fija del espacio que abre
un camino hacia otros puntos del espacio arbitrariamente alejados del mismo.
Este concepto se desarrolla perfectamente en la pelicula Stargate,
donde una investigacion arqueologica descubre una puerta estelar anterior
al nacimiento de Egipto como civilizacion y también aparece profusamente
usado en una serie televisiva de gran fama como es Babylon 5.
Por ultimo, en otras ocasiones los agujeros de gusano presentan una
topologia cerrada que interconecta diferentes sistemas estelares. Un ejemplo
típico aparece en el universo de En caida libre y las novelas
de la saga de Miles Vorkosigan, creado por la escritora Louis McMaster
Bujold. En el mismo, el acceso a los agujero de gusano determina tanto
la capacidad de un sistema estelar para desarrollarse economicamente (los
sistemas estelares con mas de un punto de salto son muchisimos mas codiciados
que aquellos que están en el fondo de un callejon sin salida) al
tiempo que permite un control militar estricto del transito de personas
y mercancias estableciendo bloqueos en las salidas de los nexos de gusano
del sistema. Este esquema, que da mucho juego a nivel de sus implicaciones
economicas y militares, también es muy caracteristico de muchos
juegos, como por ejemplo los de la archiconocida serie de Wing Commander
Mas alla de las tres dimensiones
El concepto de hiperespacio es, sin duda, uno de los que mas jugo ha
dado en el mundo de la ciencia ficción. Desde una perspectiva historica,
se ha convertido en el cajón de sastre al que todo el mundo recurre
para explicar lo inexplicable: como viajar por encima de la velocidad de
la luz sin sufrir efectos relativistas de contraccion temporal en el proceso.
El ejemplo típico es el de La guerra de las galaxias: los
protagonistas aprietan un boton y la nave aparece en una extraña
dimensión en la que sin ser necesarias mas explicaciones pueden
moverse a velocidades arbitrariamente altas sin que sus relojes experimenten
ninguna extraña contraccion o dilatacion en el proceso. Desde este
punto de vista, son tantas las obras que usan del hiperespacio como un
recurso inexplicable pero universalmente aceptado que podríamos
caracterizar al hiperespacio desde una doble perspectiva, la literaria,
que podría resumirse diciendo que hiperespacio es el nombre de aquel
lugar cuya caracteristica fundamental es que no existe un limite praa la
velocidad de la luz y la científica.
En efecto, las novelas de ciencia ficción están repletas
de ejemplos de sistemas de transporte que parecen usar el hiperespacio...
cuando no es así. Uno de los mejor resueltos es sin duda el de Entre
los latidos de la noche, de Charles Sheffield. En este libro se nos
introduce la raza de los inmortales, que parecen vivir para siempre y recorrer
años luz en apenas unos días utilizando lo que ellos denominan
como "espacio L". Y sin embargo, los inmortales no usan ninguna forma de
hiperespacio: su gran secreto consiste en poder retardar increíblemente
su metabolismo, de modo que para ellos el paso subjetivo del tiempo se
alarga extraordinariamente. Eso les permite moverse en campos de microgravedad
como si de una gravedad normal se tratase y afrontar los peores efectos
de la relatividad sin demasiados problemas, puesto que realmente la deuda
temporal queda cancelada con el retardo metabolico y resulta despreciable.
¿En que consiste exactamente el hiperespacio?. El concepto de
hiperespacio parte claramente de la idea de que vivimos en un universo
multidimensional, que se extiende mas alla de las tres dimensiones espaciales
que estamos acostumbrados a manejar. En efecto, nuestros sentidos nos informan
de que el espacio que nos rodea es plano y tridimensional, descrito por
una geometria euclidiana. Sin embargo, un buen número de experimentos,
entre los que se encuentran los de deformacion de la trayectoria de haces
luminosos debidas a los efectos de la gravedad, nos indican que no es así.
El problema es que la mente humana es incapaz de visualizar esas dimensiones
adicionales. Percibimos al universo a partir del filtro de nuestros sentidos,
y eso nos ofrece una visión distorsionada del mismo. En cambio,
las matemáticas o los ordenadores pueden describir y tratar fácilmente
un universo multidimensional.
La idea del hiperespacio comenzo a forjarse en el siglo XIX de la mano
de uno de los grandes desafios de la física: la unificacion de las
fuerzas fundamentales de la naturaleza en una teoría del campo unificado.
En efecto, ya en ese momento estaba medianamente claro que en un universo
con mas de tres dimensiones la expresión matematica de las fuerzas
fundamentales era mucho mas sencilla. Es en este contexto en el que Gauss
encarga a Riemann, su discipulo y protegido, la elaboracion de una geometria
diferente de la Euclidea que tan exitosamente se había comportado
hasta ese momento. El resultado fue una obra que marco un hito en la historia
de la ciencia. La principal conclusión del trabajo de Riemman es
que la acción de una fuerza puede expresarse como una consecuencia
de la geometria. En 1905 Albert Einstein utilizo estas conclusiones para
introducir la relatividad del movimiento y el concepto de espacio-tiempo
tetradimensional (tres dimensiones espaciales y una temporal) en su teoría
especial de la relatividad. El propio Einstein, entre 1908 y 1916, unifica
la geometría del espacio-tiempo y la teoría de la gravitación
al desarrollar su teoría general de la relatividad. A su vez, el
hecho de que al trabajar con mas de tres dimensiones se lograba una teoría
unificada, llevo al matemático Theodor Kaluza a extender las ecuaciones
de Einstein a cinco dimensiones. Halló que en su modelo pentadimensional,
el espacio-tiempo estaba unificado con el electromagnetismo de Maxwell.
El problema sin embargo era el de siempre: porque esta dimensión
adicional no podía ser observada. La respuesta la proporciono el
físico sueco Oskar Klein, quien intento determinar si la mecánica
cuántica era o no compatible con la teoría pentadimensional
de Kaluza. El resultado de esta investigacion fue que según Klein
la quinta dimensión de Kaluza era simplemente demasiado pequeña
para ser percibida: cada punto del espacio tridimensional ordinario corresponderia
en realidad a un pequeño circulo en la cuarta dimensión espacial,
de un tamaño diminuto equivalente a la longitud de Planck, 10-35
metros.
Aunque abandonada durante muchos años, la teoría de Kaluza-Klein
ha experimentado un nuevo auge a partir de las modernas teorias de supercuerdas
y supergravedad. Por ejemplo, se da el hecho curioso de que las teorias
de supergravedad pueden formularse en cualquier número de dimensiones
hasta once: de doce en adelante carecen de sentido. Pero, por otra parte,
siete es el menor de los números necesarios para acomodar a las
otras tres fuerzas no gravitacionales en una teoría equivalente
a la de Kaluza. Curiosamente, las exigencias de la supergravedad coinciden
con las limitaciones fisicas impuestas por la descripción de las
fuerzas para describir un universo de once dimensiones espaciales.
De este modo, el universo visible podría extenderse como una
membrana flotante en un espacio de al menos siete dimensiones mas. Esta
explicación unificaria las fuerzas de la naturaleza y permitiria
incluso la existencia de universos paralelos que resolverian el problema
de la materia oscura. Las dimensiones supernumerarias no se percibirian,
bien por estar enrolladas sobre si mismas en tamaños diminutos,
del orden de la constante de Planck, bien porque existen en un universo
exterior al nuestro al que solo tiene acceso la gravedad. El problema,
logicamente, es como demostrar la existencia de estas dimensiones adicionales,
demostracion que requeriria el concurso de unos aceleradores de partículas
inconcebibles para el estado actual de nuestra tecnología.
El atractivo que ofrece la existencia de dimensiones adicionales para
el viaje hiperluminico no ha pasado desapercibido para la ciencia ficción.
En efecto, si existen otras dimensiones, nada nos hace pensar que la luz
vaya a estar también limitada por un valor finito en todas ellas.
En cierto modo, existen casi tantas interpretaciones del hiperespacio como
autores que han abordado este tema. En efecto, el hecho de que no podamos
percibir con nuestros sentidos mas que tres dimensiones espaciales deja
el campo libre para que la imaginación del escritor rellene del
modo que considere mas interesante el resto de propiedades del hiperespacio.
En este sentido, es curioso como determinadas características se
repiten sistematicamente de un escritor a otro. Por ejemplo, el que el
hiperespacio no pueda ser percibido por nuestros sentidos lo convierte
a ojos de muchos escritores en un lugar de muerte y locura. En "Los observadores
viven en vano", de Cordwainer Smith se nos habla de un hiperespacio que
resulta mortal para cualquier forma de vida. A fin de viajar a través
del mismo, las naves van pilotadas por una especie de ciborgs a los que
se ha suprimido cualquier tipo de conexión nerviosa para que el
frio del hiperespacio no pueda matarlos. Posteriormente, se ofrece una
original alternativa a este procedimiento, en la que las naves se recubren
por capa tras capa de ostras vivas antes de partir, de modo que el hiperespacio
aniquila a las capas exteriores, pero su efecto se va amortiguando paulatinamente
hasta desaparecer y permitir de este modo que el interior de la nave pueda
albergar vida sin mayor problema. Otro famoso relato que trata de este
tema es "La fuga", de Asimov. En el mismo se encarga a un cerebro positronico
el problema de resolver el viaje por el hiperespacio. Pero entonces el
cerebro enloquece. En efecto, el transito a esta dimension mata a la tripulación,
pero el retorno al espacio normal la devuelve a la vida. En el cerebro
positronico se produce entonces un conflicto entre la ley que le obliga
a que ningún humano sufra daño, y las ordenes recibidas de
encontrar una solución al problema del viaje hiperluminico, conflicto
que se resuelve muy originalmente... aun a costa casi de la cordura de
Powell y Donovall, los sempiternos probadores de los relatos de Yo Robot.
Y
en la serie de Chanur, de C.J. Cherry muchas especies sufren de un sinfín
de efectos secundarios durante su transito por el hiperespacio, que se
convierte en una experiencia comúnmente bastante desagradable
Esta cualidad de un hiperespacio descrito como la nueva terra incognita
lleva aparejada su propia cuota de peligros. Por ejemplo, en Dune,
de Frank Herbert, las dificultades asociadas al transito hiperespacial
determinan que los navegantes de la cofradia tengan que recurrir a la especia,
no solamente para ser capaces de manipular el hiperespacio durante su navegación
por el mismo, sino también para desarrollar un cierto sentido de
presciencia que les permita evitar los problemas que les acechan en el
viaje antes de que acontezcan. En "La frontera del sol", de Larry Niven,
uno de los protagonistas especula largo y tendido sobre la posibilidad
de la existencia de monstruosos habitantes del hiperespacio que estén
detrás de los misterioros accidentes sufridos por una serie de naves.
En esta novela corta Niven también describe el aspecto del hiperespacio
como "el punto ciego", algo inimaginable cuya visión se oculta piadosamente
para no provocar la locura de los viajeros.
Precisamente en esta obra se comenta otro aspecto bastante extendido
en la literatura del genero: el de las "sombras de masa" en el hiperespacio.
En efecto, según vimos mas arriba, en condiciones normales ninguna
de las fuerzas convencionales deberia pasar al hiperespacio.. salvo la
gravedad. En el cuento al que nos referimos, las naves hiperespaciales
van dotadas de un detector que funciona como una especie de sonar, detectando
la distorsion que las masas del espacio normal provocan en el hiperespacio.
Algo semejante aparece en La guerra de las galaxias, donde la transición
al hiperespacio solo puede tener lugar fuera del pozo de gravedad de un
planeta y en donde la navegación por este medio debe evitar cuidadosamente
los diferentes pozos de gravedad del espacio normal.
El catalogo de los métodos propuestos en el genero para entrar
en estas dimensiones adicionales resulta abrumador. En unas ocasiones,
el inicio del viaje por el hiperespacio se reduce al simple apretar de
un boton. El ejemplo típico es La guerra de las galaxias,
a las que nos hemos referido en otros momentos en este apartado. En otras,
como en El número de la bestia, de Heinlein, la existencia
de un continuo de múltiples dimensiones (en el caso del libro que
nos ocupa, seis), permite el desplazarse entre dos puntos cualesquiera
mediante una traslación efectuada sobre alguno de los otros ejes
del multiespacio heinleniano. Un artificio parecido utiliza Gordon R. Dickson
en su universo Dorsai y en particular en su novela Nigromante,
donde se explica el concepto del No Tiempo como sistema de navegación.
El No Tiempo consiste basicamente en reducir la dimensión temporal
a un solo punto. Y a partir de una proyeccion tridimensional de un espacio
en cuatro dimensiones en el que la dimensión tiempo desaparece,
se puede ir a cualquier sitio independientemente de la distancia a la que
se encuentre en un tiempo nulo. Lo curioso es que en Nigromante
este sistema de traslación esta basado en una capacidad mental del
protagonista, como también sucedia en Las estrellas mi destino
de Bester. En La paja en el ojo de Dios, de Niven y Pournelle, se
utiliza una variante especialmente interesante de la geometria multidimensional
de Riemman. En efecto, según vimos mas arriba una de las posibles
descripciones del universo podría pasar por que el mismo estuviese
"extendido" sobre una membrana tridimensional. Ahora bien, si esto fuera
así, y existieran pliegues en dicha membrana, podría viajarse
a enormes distancias si dos puntos muy alejados de la membrana estuvieran
contiguos. En la novela que comentamos, esos puntos de transición
son lo que se conce como puntos Alderson. El mismo concepto aparece
también hasta cierto punto con la transición Levant-Meyer
de Puente Mental, de Haldeman o incluso en la base del enlace Mattin
que comentabamos en el apartado de teleportacion
Una luz al final del túnel
Con todo lo comentado hasta el momento, uno se queda hasta cierto punto
con una sensacion ambivalente a la hora de analizar el viaje hipeluminico.
Existe una creencia fuertemente arraigada de que un desplazamiento de este
tipo es imposible. Y sin embargo hemos visto como se pueden concebir, aunque
sea desde un punto de vista teorico, alternativas viables al problema.
Ningún objeto con masa puede viajar a la velocidad de la luz en
el vacio. Pero en teoría nada impide tampoco que existan partículas
que puedan desplazarse por encima de ese limite. La barrera de la luz puede
romperse, aunque sea en medios transparentes en los que la velocidad de
la luz es inferior a la del vacio. La teleportacion cuántica es
un hecho experimentalmente constatado, y el efecto túnel un fenomeno
con gran número de aplicaciones practicas. La solución de
las ecuaciones de Einstein propuestas por Alcubierre hacen teoricamente
factible un motor de distorsion o un agujero de gusano. Y la nocion de
que vivimos en un universo multidimensional, en el que pueden existir puertas
a otros universos o a otros segmentos muy alejados del nuestro, esta cada
vez mas arraigada en el corpus teorico de la física.
Sin embargo, en el terreno de las demostraciones experimentales el balance
es mas bien pobre. No se ha conseguido ni una sola evidencia incontestable
de la existencia de los taquiones. La teleportacion cuántica se
encuenta en mantillas y el transporte de objetos macroscopicos todavia
esta a unas cuantas decadas en el futuro, si es que alguna vez se solucionan
todos los problemas asociados al mismo. El efecto túnel solo funciona
eficazmente a distancias minusculas, y resulta inconcebible la sola idea
de que podemos extraer de algún sitio las enormes cantidades de
energía negativa necesarias para construir un agujero de gusano
o utilizar un motor de curvatura. Por lo demas, es posible que un puente
de Einstein-Rosen situado dentro de un agujero negro sea una via hiperluminica
rápida, pero es obvio que resulta poco muy peligroso intentar utilizarla.
Y la teoría del espacio multidimensional esta muy lejos de ser demostrada
experimentalmente. En cualquier caso, es muy interesante el modo en que
el genero se ha hecho eco de estas propuestas y las ha modificado para
dar respuesta a sus propias necesidades narrativas. Y aunque el viaje hiperluminico
real sea un sueño, o se base en algo absolutamente desconocido hoy
en dia, en esas paginas siempre podremos reencontrarnos con la ilusion
de que quizas, algún día, podamos descubrir lo que las estrellas
ocultan cuando brillan sobre nosotros en la oscuridad.
© Cristóbal Pérez-Castejón Carpena 2001