La llegada
Revista 2001, nº5 2002
Resulta difícil clasificar “La llegada”, de Joe Haldeman, como una
novela de ciencia ficción. Es cierto que el autor está considerado
como una de las grandes figuras del genero. También es cierto que la
obra está ambientada en un futuro más o menos próximo, y que el eje
fundamental de la misma es el presunto contacto con una civilización
extraterrestre. Pero la verdad es que estos y otros elementos típicos
del género no son más que el decorado sobre el que se desarrolla un
complejo ejercicio de estilo en el manejo de personajes. Desde este
punto de vista, la novela no deja de tener su interés: Hay que
reconocer que el autor enhebra de un modo bastante hábil las
diferentes perspectivas para ir creando un fondo coherente para la
narración. Sin embargo, y curiosamente, también de esta particular
estructura se derivan algunos de los principales defectos de esta
obra. Por ejemplo, Haldeman hace tanto hincapié en los personajes que
el escenario en el que se mueven queda bastante difuminado. El futuro
que imagina el autor está plagado de tópicos y a veces resulta
increíble que en cincuenta y tantos años el mundo haya progresado tan
poco. El mensaje que parece transmitir la novela es que la vida en una
pequeña ciudad universitaria norteamericana apenas se ve afectada por
el paso del tiempo.. mientras otras partes del planeta, como Europa,
están tan alteradas que no resultan reconocibles. Y es que la sociedad
que presenta Haldeman resulta quizás demasiado local, demasiado
pueblerina. De todos modos, lo peor es, quizás, que el autor no
consigue terminar la acción de un modo digno, llevando a la narración
a un final abrupto, artificioso y la verdad, muy insatisfactorio. El
resultado es un interesante ejercicio estilístico, desgraciadamente no
muy bien rematado que acaba desembocando en una novela de ciencia
ficción bastante mediocre.
© Cristóbal Pérez-Castejón Carpena 2002