El hombre completo
Revista 2001, nº 7
El tiempo suele
resultar un juez bastante implacable de cualquier historia. Esto es
algo particularmente cierto en el mundo de la ciencia ficción, donde
en muchas ocasiones la componente especulativa de una narración queda
completamente desfasada, a veces hasta extremos ridículos, por el
paso de los años. Por eso llaman especialmente la atención obras como
El hombre completo, de John Brunner, que han evitado, mas o
menos airosamente, la inexorable erosión del tiempo. En efecto, el
principio de esta novela, escrita en 1960, tiene un aire completamente
actual, a algo que podríamos encontrar en cualquier telediario. Otro
aspecto que llama bastante la atención es el modo gradual en que se
nos va presentando el argumento. El hombre completo es una
historia sobre telepatía, en la que las facultades paranormales, aun
siendo corrientes en ese mundo, son algo cuyas implicaciones se van
descubriendo poco a poco entre las paginas de la narración. Lo que
sumando al interesante tratamiento que de este tema y de algunas de
sus consecuencias hace Brunner la convierten en un referente casi
indispensable dentro de este subgénero.
Tampoco quiere decir esto que sea una obra
maestra indiscutible. A pesar de lo bien que ha envejecido, su mundo
no es nuestro mundo, y eso en algunos momentos se nota bastante. La
secuenciación temporal también deja mucho que desear. Pero quizás su
mayor problema esta embebido en la propia estructura de la narración.
En efecto, esta historia esta organizada casi como un fix up de
narraciones separadas que, aun manteniendo un protagonista común, no
acaban de estar perfectamente hilvanadas. Sin embargo, todo esto no
es un inconveniente para disfrutar de un buen libro que, como nos
recuerda la portada, puede considerarse con total justicia un clásico
olvidado recuperado con esta edición.
© Cristóbal Pérez-Castejón Carpena 2002