
En un futuro no muy lejano, y tras una edad dorada en la que todo era
posible, la humanidad ha involucionado hacia una nueva Edad Media. El mundo
esta dominado por la Jerarquía, una organización de religiosos tecnócratas
que usan la tecnología para mantener a la gente aterrorizada y bajo su
poder. La gente carece de todo tipo de poder de decisión, y en ese mundo
todo esta regulado y controlado. Se toleran “brujas” para que la gente no
olvide que el mal no descansa, existen las "hermanas caídas" como forma de
prostitucion para satisfacer los deseos de los miembros de la jerarquía y
así sucesivamente. Pero en un momento dado aparece un peligroso adversario:
la Brujería, los sirvientes de Satanás que desean derribar a la Jerarquía e
imponer un nuevo reinado de oscuridad sobre el mundo.
En Hágase la oscuridad Leiber lleva a cabo un
magnifico desarrollo de la llamada Ley de Clarke: toda tecnología lo
suficientemente avanzada resulta indistinguible de la magia. El
planteamiento del libro en ese sentido es excelente: ¿que sucedería si la
tecnología no pudiera ser reconocida como tal por la gente simplemente
porque por educación y represión ese conocimiento se hubiera borrado de sus
memorias a lo largo de varias generaciones?. El resultado es un mundo donde
el tecnología y superstición van íntimamente unidas de la mano. Los
sacerdotes de los diferentes círculos pueden impedir que la gente
pueda tocarles o hacerles daño. Van armados con varas de la ira para imponer
sus castigos. Pueden invocar milagros como que llueva oro o comida. O
incluso pueden utilizar ángeles y arcángeles para defenderse. Pero estos
ángeles son naves voladoras disfrazadas de ángeles, la inviolabilidad de los
sacerdotes es un simple campo de repulsión y así sucesivamente. Sin embargo,
la Jerarquía, especialmente en sus estamentos inferiores (y por tanto, menos
instruidos) acaba por olvidar en que esta fundada. Y de este modo, la
Brujería, haciendo uso de sus mismas armas y con la ayuda de un traidor
situado en lo mas alto de la propia Jerarquía consigue volver esta
tecnología contra ella.
Una gran novela de ideas.
© Cristóbal Pérez-Castejón Carpena 2004