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El dia de mañana

Mira que fui a ver "El dia de mañana" con la clara idea de dejarme la manía que tengo de buscar cualquier tipo de consistencia en casa. Mira que pensé disfrutarla simplemente como una película de catástrofes como otra cualquiera, entretenida, palomitera, con algunos efectos especiales interesantes y poco mas. Mira que sabia que el director era el mismo que había perpetrado "Independence Day". Pero ni por esas. Algunas cosas son tan, pero que tan exageradas que hasta estando desconectada la suspensión de incredulidad se me derrite (y eso que se supone que hace frío). Y dentro de su genero la película resulta tan tópica que con sinceridad, apenas me aporta nada.

Y es que como proverbialmente se dice, la primera en la frente. La película empieza con un cacho de iceberg antártico que se desprende y tal debido al calentamiento global. Me diréis, bueno, vale, esta pasando todos los días. ¿Que tiene eso de particular?. En realidad nada. Pero mira que es casualidad (pero casualidad de las gordas), que se parta la plataforma (miles de km de grieta, de hacer caso a la película) no solo exactamente por el centro del campamento del protagonista, sino exactamente por la mitad del agujero que estaban taladrando. Claro, eso permite que desde el primer minuto sepamos quien es el prota y que este demuestre sus habilidades como Tarzan de los Monos vestido de esquimal (con la evidente movilidad y gracilidad que dan esas prendas) para rescatar unos tubos tirados por el suelo que habían quedado al otro lado del inmenso foso. Pasmado me quede, en serio.

En fin. Malabarismos inicuos a parte, la peli sigue y como dije mas arriba, rápidamente nos encontramos inmersos en el planteamiento clásico de las películas de este genero. En rápida sucesión aparecen un buen
montón de personajes haciendo su vida normal que el espectador avezado rápidamente clasifica en dos grupos: los que mueren y los que van a vivir. Pocas sorpresas en ese punto. además, se nos van presentado poco a poco los ingredientes básicos de la catástrofe marca Acme de turno: que si el protagonista descubre que todo se va a ir a la porra en poco tiempo, que si los que mandan no le hacen ni puto caso, que si el prota tiene un amigo muy listo muy listo y muy bueno muy bueno que esta de acuerdo con sus conclusiones pero que puede hacer poca cosa por ayudarle... en fin, lo de siempre. El planteamiento de la catástrofe es
mas o menos creíble y tiene mas o menos fundamento: después de todo, hace dos días se publicaron los resultados REALES de la investigación del hielo antártico que aparece al principio de la peli y mas o menos coincide con lo que la peli propone (con un errorcillo de cien mil años, que todos sabemos que no es nada). Para poner la guinda de esta fase, la familia del prota se las arregla, como no, para colocarse en primera línea del fregado. Faltaría mas ¿quien sino se iba a librar de las catástrofes que van a acontecer?

Superado este punto nos acercamos al meollo de la acción: la catástrofe. Como toda buena catástrofe es universal (es decir, afecta básicamente a Estados Unidos y a sus aliados, Canadá y Reino Unido). Buenas tomas de elementos desatados y los primeros secundarios marcados para el exterminio van cayendo como moscas con la regularidad de un metrónomo. Interesante desde el punto de vista de la acción. Pero como intentes buscarle un fundamento... Y es que uno no es meteorólogo, pero lo de los tornados gigantes en Los Angeles, corriendo como locos entre los rascacielos, no deja de tener su morbo. ¿Los tornados no se originaban en las llanuras centrales debido a unas cualidades orograficas muy particulares?. Pero claro, las escenas tipo Twister de cosas volando y estrellándose había que colarlas donde fuera, que para eso se las habían  vendido baratas.

Pasada la fase de las vacas volando llegamos al plato fuerte: la destrucción apocalíptica de NY. Pobres neoyorquinos, en casi todas las películas les toca recibir alguna hostia. Aquí los efectos los habían sacado de Deep Impact, si mal no recuerdo, y debieron salirles todavía mas baratos. Y mas increíbles, porque vale, que una ola gigante se lleve por delante la ciudad... bueno, esas cosas pasan, ya lo hemos visto varias veces. Pero luego que la ciudad se QUEDE inundada... lo siento, soy incapaz de entenderlo. Según la película el mundo se ve envuelto en una era glacial... y el nivel del mar sube, de golpe, treinta o cuarenta metros. Pero bueno ¿y toda ese agua que esta cayendo por todas partes, hasta formar una capa de VARIAS DOCENAS DE METROS DE ESPESOR a todo lo largo de todo el hemisferio norte, de donde sale?. Porque claro, si el mar sube, del océano no puede salir... pero si es una glaciación, los casquetes polares aumentan, no disminuyen... entonces...entonces... Misterio. Eso por no hablar de la impagable escena del helicóptero y las congelaciones instantáneas. Esta bien, supongamos que la temperatura baja a cien grados bajo cero en diez segundos. ¿Nadie  explico a estos tíos el concepto de inercia térmica?. Porque es tan tonto como comprobar que un filete que metes en una cámara frigorífica no se congela instantáneamente. Y es que de acuerdo, las cosas a esa temperatura eventualmente se congelaran (y mucho), e igual te quemas los pulmones y palmas en el acto, pero que la congelación sea tan rápida como para verla en tiempo real... en fin, canta bastante.

Llegados a este punto mi mujer ya estaba dándome tirones a la manga pidiendo que acallara los gruñidos que involuntariamente escapaban de mi garganta. Por suerte el guionista, que había pensado en todo, introdujo
a tiempo la siguiente fase: supervivientes puteados buscan librarse del  cisco. Aquí no hubo mayores sobresaltos. Bueno, alguno que otro: lo del barco paseando hasta el corazón de NY me llego al alma (mi mujer, pragmática ella, se preguntaba como podía haber doblado las esquinas un petrolero) y alguien debería explicarle al guionista que aunque los teléfonos "viejos" se alimentan efectivamente de la línea (en España los viejos y casi todos los nuevos, pero ya se sabe que estamos atrasados), las centrales a las que se conectan a su vez hay que alimentarlas, y que las baterías que proporcionan esa alimentación (durante un periodo de tiempo limitado) funcionan francamente mal bajo el agua. Eso sin tener en cuenta la invasión de México por varios cientos de millones de americanos buscando calorcito (así como suena) u otras lindezas por el estilo.

Pero no seamos puristas. En este punto el argumento volvía a los cauces establecidos por el canon y si te dejas llevar, y con el fresquito que emana la pantalla y el aire acondicionado de la sala, sobrevives al
recalentamiento neuronal sin mayores dificultades. Eso si, como ya se les habían acabado hace tiempo los secundarios que podían estampar contra una plancha de hierro a chorrocientos kilómetros por hora, ahora
van cayendo algunos amiguetes para aflojar la lagrimita. A mi se me aflojaba el estomago, pero soy raro. Como nota curiosa, los amiguetes no mueren: se INSINÚA que mueren, sale un pavo diciendo que no lo han
conseguido, etc. Especialmente "emotiva" la escena de la parada del generador en la estación meteorológica. Aparte de que mira que quedaban muebles para hacer hogueras (si el hijo del prota sobrevive así, ¿porque estos no?) y de que es absurdo que si tienes poco combustible tengas todas las pantallas encendidas con ruido blanco para gastar la poca energía que te queda (igual así calentaban el ambiente). Pero ya lo que es la monda es que diez minutos antes los mismos tíos habían dicho que tenían recursos para llegar al fin del mundo y mas allá. ¿Mintieron?. Misterio.

En fin. Siguiendo el plan de "ruede una peli de catástrofes en seis lecciones" llegamos al clímax final. La chica del chico se pone en peligro de muerte (oh, que original, que hallazgo apabullante) y aquellos lobos que se escaparon por el cuaternario de la película y que nadie sabia que pintaban (bueno, el espectador avezado si, pero ese  no cuenta porque tiene memoria) contribuyen a meter con calzador una
especie de persecución, escena de terror o algo así para dar morbillo antes de los títulos de crédito. Pero claro, sin mas misterio: tras un confuso correteo por los pasillos de, adivinen que, ¡en efecto, el barco misterioso que llego al centro de NY media hora antes!, el papa encuentra al hijo, sale el sol, llegan los helicópteros de los buenos en un vuelo sin escalas de México a NY en diez minutos (o cosa así) y aparecen en pantalla los créditos. Y colorin colorado, esta catástrofe se ha acabado.

Gracias a dios. Nunca espere ver una película que convirtiera Armaggedon en una obra maestra. Esta lo ha conseguido con creces

© Cristóbal Pérez-Castejón Carpena 2004

 

© Cristóbal Pérez-Castejón Carpena  2003-2004 Ultima actualización 08-11-2004