
La vida de Andrew Hale siempre estuvo marcada por un
extraño destino. Nacido en Palestina y bautizado en el Jordán, fue reclutado
por el SOE británico a la tierna edad de siete años debido a sus peculiares
potencialidades. Características que terminaron por llevarle, al cabo de los
años, a una sobrenatural misión en las laderas del monte Ararat.
Declara presenta una curiosa mezcla de la mas clásica novela de
espia con otra cuajada de elementos sobrenaturales. El resultado resulta,
como mínimo, muy meritorio. La novela se desarrolla de un modo bastante
equilibrado: al principio, el elemento de espionaje es claramente dominante
y lo sobrenatural es poco mas que una nota al margen en las peripecias del
protagonista. Sin embargo, conforme avanza la obra ese elemento sobrenatural
gana mas y mas peso, hasta terminar dominando completamente la narración.
Esta mezcla además esta claramente apoyada por la estructura narrativa
escogida por el autor, formada por continuos flashback de la vida del
protagonista que se entrelazan con enorme habilidad con la trama principal
de la historia y los recuerdos de los personajes fomentando un interés
siempre creciente en el desarrollo de la narración.
Otro elemento que llama poderosamente la atención en esta obra de Tim Powers
es el cuidado trabajo de documentación y ambientación. La novela contiene
tantos elementos reales y realistas que durante muchas paginas resulta
francamente difícil distinguir realidad de ficción. En estas condiciones, el
grado de plausibilidad que se alcanza es altísimo -al menos hasta que los
elementos sobrenaturales comienzan a dominar la narración- y como ejercicio
para explicar algo que podría haber sido desde luego resulta
extraordinariamente atractivo.
Pero precisamente por el cuidadísimo trabajo de ambientación resultan
bastante chocante algunos errores menores incluidos en la obra. Por ejemplo,
las superfortalezas B29 no eran las que bombardeaban todas las noches Berlín
y las únicas bombas alemanas que emitían un sonido petardeante eran las V1,
no las V2 (que al ser supersónicas eran completamente silenciosas: la
primera noticia que se tenia de las mismas era su explosión). La repetición
de las referencias en varios puntos de la novela descartan el error
tipográfico. Desgraciadamente, la existencia de este tipo de deslices hace
pensar si el resto de la aparentemente cuidada historia será en realidad tan
sólido como aparenta.
Otro problema quizás procede, curiosamente, de la propia maestría narrativa
a la que hacíamos referencia mas arriba. El "misterio" de la novela se
plantea de un modo tan sutil, despertando el hambre y la curiosidad del
lector, que cuando el mismo resulta finalmente revelado la verdad desnuda no
deja de ser, hasta cierto punto, excesivamente prosaica. El elemento
fantástico en algún momento también da la clara impresión de desabarrar
bastante y en cualquier caso en muchos momentos no llega a estar a la altura
de la narración de espionaje que se ha desarrollado hasta ese punto, que si
suele funcionar como un reloj perfectamente ajustado. Y en mi opinión el
epilogo de la narración queda bastante fuera de lugar, fruto mas bien de
intentar cerrarlo todo con un final presuntamente feliz que de otra cosa.
Por ultimo, aunque los personajes "históricos" de la obra están
soberbiamente perfilados, otros papeles, sin embargo, aparecen como
excesivamente difuminados. Especialmente el personaje de Elena, en concreto,
no termina de adoptar una caracterización demasiado clara ni de su
personalidad ni de sus motivaciones y en algunas ocasiones parece dar la
impresión de aparecer tan solo en la trama para formar el contrapunto
amoroso del protagonista.
En cualquier caso, Declara es una obra particularmente recomendable
en la que tanto la maestría de la narración de espionaje como la curiosa
mezcla con los elementos fantásticos que presenta pueden fácilmente cautivar
la atención de cualquier lector.
((C) Cristóbal Pérez-Castejón Carpena 2003