Cuarentena
31-3-1999 cienciaficcion@onelist.com
No es fácil escribir una reseña sobre Cuarentena. Primero, porque es
un libro bastante exigente. El que vaya buscando aventuras a lo Miles Vorkosigan
ya puede ir olvidándose. Cuarentena es un libro HARD en estado puro. En
la lectura de esta obra hay que utilizar las neuronas... y utilizarlas a
fondo. Aparte de que estoy convencido de que es también hace falta un background
técnico considerable para asimilar todos y cada uno de los aspectos de la obra,
aunque esa es otra historia. Pero es que, además, en mi caso, Cuarentena
ha sido un libro que me ha disparado reacciones asociativas a cada momento. Su
entorno tiene muchísimos puntos en común con el de Ciudad Permutación (no
en vano son del mismo autor). Incluso la teoría del multiverso que constituye el
núcleo de Ciudad Permutación esta desarrollada de un modo parecido en
Cuarentena. A veces da la impresión de que ambas novelas
plantean el desarrollo de una idea muy semejante... de dos modos divergentes. El
problema es que teniendo frescas ambas, resulta difícil el ejercicio mental de
separarlas y pensar en ellas como realidades independientes.
¿En que se traduce todo esto?. La novela tiene un principio atractivo: se
plantea como un thriller tecnológico que, a pesar de no aportar grandes
novedades respecto a Ciudad Permutación resulta, cuanto menos, amena . La trama en estos primeros compases se desarrolla de un modo bastante
fluido. Ciertamente con leer la contraportada la presencia de la niña despierta
enseguida el recuerdo del protagonista de Las estrellas mi destino, con
su habilidad de transportarse de un sitio a otro: solo es necesaria la
referencia a la mecánica cuántica para adivinar cual es el medio que utiliza
para dicho ejercicio de teleportación, pero en general el libro es muy legible.
Y así están las cosas hasta que llegamos a la pagina 115. En ese momento... BUM,
la novela se convierte de repente en un tratado de física cuántica. Las pobres
neuronas, funcionando al regimen estival del 30%, se ven forzadas de repente al
160% para intentar asimilar las implicaciones metafísicas de todo el modelo que
el autor nos vuelca encima. El resultado es que al menos este lector tuvo que
salir y meter la cabeza bajo el agua un rato para enfriar el recalentamiento
resultante, antes de que alguno de sus caminos neuronales resultase
irreparablemente dañado....
Desde ese instante, la lectura digamos que se vuelve... ardua. Resulta
difícil no pararse a pensar en los profundos y oscuros recovecos con los que
Egan nos obsequia en su obra. Y así, la cosa evoluciona hasta llegar al
previsible final... que, personalmente, considero profundamente decepcionante
comparado con el alto nivel del resto de la obra y
que de nuevo me recordó muchísimo al dilema que se presenta en Las
estrellas mi destino
En cualquier caso, Cuarentena es sin duda un libro importante. Como
thriller tiene un pase (no es precisamente La llave de cristal, pero
bueno), y las elucubraciones sobre las implicaciones del dominio de la mente
sobre el mundo cuántico están desarrolladas de un modo muy atractivo. Lo mismo
puede decirse respecto del empleo de los "módulos": la sutileza filosófica que
convierte al protagonista de esclavo del Conjunto a miembro del Canon y por
ultimo, de nuevo a ente independiente resulta deliciosa. Pero en algunos puntos
la trama resulta quizás excesivamente previsible: la función de estado de la
niña no tiene tantas variantes como para que un lector avezado no pueda adivinar
fácilmente cual es la alternativa correcta y la figura del traidor apesta casi
desde la primera pagina en la que aparece. Aun así, lo peor del libro no es
esto. Lo peor esta, quizás, en el excesivo nivel técnico de alguno de sus
capítulos. Puede que no en lo que a las implicaciones de la mecánica cuántica se
refiere (sin duda el gran logro de esta obra). Pero es que todo el comienzo a veces da la impresión de ser una
acumulación interminable de gadgets tecnológicos. Es como el catalogo de las
naves de la Iliada, pero en tecnología futura. Y las comparaciones con Ciudad
Permutación (aun desde la perspectiva de que Cuarentena precede
cronológicamente a esta) e incluso con Las estrellas mi destino son
quizás un poco demasiado evidentes. Especialmente resulta interesante la
comparativa con la primera: no solo por los puntos en común existentes entre
ambos universos, sino por la utilización de una estructura argumental semejante.
Ojo, esto no es un fallo: solo un punto curioso.
Eso en cuanto al contenido. En cuanto al libro propiamente dicho... bien, la
presentación del mismo resulta excelente. Un formato manejable, un diseño de
portada conceptualmente interesante, y, en general, un aspecto atractivo. Pero
por Dios, esas erratas... Paso por lo del empleo de ROM que se hace en la obra,
aunque no me parece correcto ni el genero ni el numero de muchas de las
apariciones del palabro en cuestión. Pero es que cuando llegue a lo del
dodecaHedro los ojos se me salían de las orbitas. Y no una vez, sino dos,
tres...
Que horror. Personalmente no creo que exista justificación posible a
semejante PIFIA. Simplemente, y desde un punto de vista estrictamente personal,
este libro acaba de ponerse en cabeza, y destacado, en el ranking de libros peor
presentados que jamás he leído. Repito que es una opinión personal, pero es que
ni la famosa segunda parte de "Mundos" llegaba a estos niveles
© Cristóbal Pérez-Castejón Carpena 1999